LUGAR: ESPACIO RONDA (Ronda de Segovia, 50, Arganzuela, 28005 Madrid)
“As a man is, so he sees.
As the eye is formed, such are its powers.”
«Tal como un hombre es, así ve.
Según está formado el ojo, así son sus poderes.
¿Qué significa ver?,¿Cuánto somos capaces de ver?, ¿Cuántas realidades fundamentales no estamos viendo, cegados por la costumbre, la educación, las creencias o el prejuicio? Para un visionario como William Blake nuestros sentidos ordinarios estrechan nuestra percepción y contemplan apenas una superficie. La misión de la imaginación (facultad suprema del ser humano) consiste precisamente en romper esa cárcel limitante y así poder penetrar en la verdadera realidad. Nos recuerda el artista:
“Si las puertas de la percepción fueran purificadas
todo aparecería ante el hombre tal como es: infinito”.
A medio camino entre la Ilustración y el Romanticismo, Blake fue poeta y grabador, místico y rebelde, visionario y heterodoxo; un hombre que hizo de su obra una insurrección contra los límites de la razón, la moral y la realidad. Vio ángeles en los árboles de Londres. Conversó con profetas, contempló procesiones de espíritus y aseguró haber recibido la visita de los muertos. Pero reducirlo a un excéntrico sería no comprender la naturaleza de su aventura. Sus visiones formaban parte de una concepción radical de la existencia, para la que fue capaz de inventar una mitología propia.
En esta sesión nos adentraremos en el universo fascinante y perturbador de uno de los grandes precursores del Romanticismo. Recorreremos sus poemas, sus grabados y sus libros iluminados; las turbulentas mitologías de sus obras proféticas; sus criaturas, sus dioses y sus monstruos; su fascinación por Milton, la Biblia y las grandes tradiciones visionarias. Nos detendremos también ante algunas de sus imágenes más inquietantes: el anciano que mide el universo con un compás; Nabucodonosor convertido en bestia; el fantasma de una pulga; Newton inclinado sobre sus cálculos mientras parece ignorar el misterio que lo rodea. Porque en Blake palabra e imagen forman una sola revelación. Leerlo significa también aprender a ver.
Blake pertenece a ese momento extraordinario de la cultura europea en que el artista deja de ser únicamente un creador para convertirse en vidente. Frente al mundo ordenado de la Ilustración, levanta un universo incendiario en el que el bien y el mal intercambian sus máscaras, el cuerpo recupera su dignidad, la energía se vuelve sagrada y el demonio puede decir verdades que los ángeles han olvidado.
Aviso: no seremos capaces de explicar a Blake. Quizá ningún visionario deba ser explicado del todo. Estudiar a Blake no es comprenderlo, sino intentar aprender a ver más, a dejar libre nuestra propia imaginación. Dicho de otro modo: Blake nos enseña participar en nuestra propia y particular tentativa de devolver al mundo su misterio.