CINCO SESIONES
Siempre lunes de 19:15 h. a 21:00 h.

ESPACIO RONDA
(Ronda de Segovia, 50, Arganzuela, 28005 Madrid)

12 y 26 de enero; 9 de febrero; 2 y 16 de marzo

PRECIO: 150 euros

PRESENCIAL Y RETRANSMISIÓN

Hubo un tiempo en que Europa entera se lanzó simultáneamente a la construcción de los prodigios arquitectónicos más sublimes que jamás nunca se habían visto. Eran colosos de piedra y cristal, gigantescas arcas de luz y piedad que, bajo la infalible advocación mariana, custodiaban la esencia espiritual de cada ciudad, de cada territorio, en el mosaico intrincado de reinos bajomedievales. Se calcula que entre el siglo XII y el XIV, varios centenares de catedrales góticas se comenzaron a elevar en todos los rincones de la Europa cristiana, siendo su apogeo el siglo XIII, al que se le ha llamado la Era de las Catedrales. Solo en Francia se cuentan entre 120 y 130. Todas ellas fueron diferentes, exclusivas y compitieron entre sí en grandeza, alardes técnicos y riqueza ornamental. Cada ciudad sentía el orgullo de haber levantado SU catedral. Y, sin embargo, todas ellas eran, en el fondo, la misma. Nos advierte Jacques Legoff: “Hubo un tiempo en que Europa entera, hacía lo mismo. Y así se forjó una identidad.”

La traza pedagógica de nuestras cinco sesiones se torna evidente: siguiendo el proceso exhaustivo de la construcción de una catedral gótica, a modo de hilo conductor, rescataremos con avidez los hitos y personajes históricos más importantes del glorioso siglo XIII, profundizando en su pensamiento, su teología, su filosofía y sobre todo en su arte. ¿Pero cómo se hace una catedral?, ¿cuántos cientos de operarios, muchos de ellos altamente cualificados, se necesitan para levantar un templo gótico?, ¿cuántos oficios intervienen en la epopeya?, ¿quién formó a esos miles de personas y cuándo?, ¿cuánto se tardaba en finalizar semejantes obras? O aún más importante, ¿cómo se financió la construcción simultanea de esos cientos de catedrales a lo largo de toda la geografía europea?

Como nos recordaba Victor Hugo, las catedrales no fueron obras de hombres concretos, sino de pueblos: sueños de comunidades que vieron pasar sus generaciones entre los andamios viejos y las grúas de tracción animal, entre sombrías cimbras y el repicar obstinado de los cinceles. Entrega y don de siglos para un anhelo común: construir con las manos de los hombres, la morada de Dios en la Tierra. Hubo un tiempo en que Europa entera, hacía lo mismo. Y así se forjó una identidad… Si construir la catedral es metáfora ejemplar de la unión y el espíritu común de aquel siglo XIII, la pregunta es tan terrible como inevitable: ¿en nuestro osado siglo XXI, cual es NUESTRA catedral?

150.00  IVA incluido