Fecha: Sábado 7 de noviembre de 11:00 h. a 14:00 h
LUGAR: ESPACIO RONDA (Ronda de Segovia, 50, Arganzuela, 28005 Madrid)
Llega un momento en la vida en que saber ya no nos basta. Hemos leído, aprendido, acumulado experiencias y, sin embargo, haciendo un balance radical, permanece intacta una pregunta muy amarga: ¿esto era todo? Ahí comienza Fausto.
Johann Wolfgang von Goethe dedicó buena parte de su vida a escribir la historia de un hombre insatisfecho que lo había conocido casi todo y que, sin embargo, seguía teniendo sed. Sed de mundo, de juventud, de amor, de belleza, de poder; sed, en definitiva, de una vida más intensa que la vida misma. Y cuando el conocimiento deja de saciarlo, cuando nada le basta, aparece Mefistófeles. Entonces comienza el pacto.
Pero Fausto es mucho más que un “remake” de la vieja y conocida historia de un hombre que vende su alma al diablo. Es una de las grandes parábolas sobre la condición humana: sobre nuestra incapacidad para conformarnos, sobre el deseo que nos hace avanzar desesperados y a la vez nos destruye, sobre el precio de querer traspasar todos los límites.
¿Qué buscamos cuando decimos que queremos ser felices? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar para sentir que hemos vivido plenamente? ¿Es el deseo nuestra condena o aquello que nos mantiene vivos? ¿Hay que aprender a detenerse o precisamente nuestra grandeza consiste en seguir buscando?
Amor y culpa, conocimiento y deseo, juventud y vejez, creación y destrucción, salvación y caída se entrelazan en una obra inmensa que Goethe escribió y reescribió obsesivamente durante décadas.
Esta conferencia propone acercarse a Fausto sin solemnidad academicista y sin necesidad de conocimientos previos: entrar en sus grandes escenas, escuchar sus preguntas y descubrir por qué aquel hombre insatisfecho que conversa con el diablo sigue trasladándonos sus dudas y las hace nuestras. Sin duda Mefistófeles no viene nunca a ofrecernos nada que no deseáramos ya. ¿Estamos dispuestos pactar? ¿Somos conscientes de los pactos que ya hemos firmado, con nuestra alma como precio?
Y quizá esta sea la pregunta latente de Fausto: incluso si el pacto funciona…¿qué ocurre cuando conseguimos aquello que creíamos desear?